jueves, 16 de marzo de 2017

Apatía, desmotivación, desinterés, desgano y falta de participación en adolescentes mexicanos

APATÍA, DESMOTIVACIÓN, DESINTERÉS, DESGANO Y FALTA DE PARTICIPACIÓN EN ADOLESCENTES MEXICANOS


Yessica Paola Aguilar Montes de Oca, José Luis Valdez Medina, Norma Ivonne González Arratia López Fuentes, Sofía Rivera Aragón, César Carrasco Díaz, Alma Gómora Bernal, Anel Pérez Leal, Samantha Vidal Mendoza.

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DEL ESTADO DE MÉXICO

El objetivo de investigación fue explorar las causas que originan apatía, desmotivación, desinterés, desgano y falta de participación en adolescentes mexicanos. Participaron 200 adolescentes de 13 a 15 años, hombres y mujeres. Se administró el Cuestionario de Causas de la Apatía.
¿QUÉ ES APATÍA?

Etimológicamente, el término “apatía” se deriva del latín apathia, y este del griego, que significa “ausencia de pasiones, emociones, sentimientos o enfermedad” (Real Academia Española, 2001). La apatía es así definida como la impasibilidad del ánimo y dejadez, indolencia, falta de vigor o energía (Abbagnano, 2004).

Recuperado de:
http://conceptodefinicion.de/wp-content/uploads/2015/07/antipatia.jpg
Al respecto, autores como Negrete y Leyva (2013) y Valdez y Aguilar (2014) proponen que este fenómeno social puede deberse a diversos factores, como la falta de oportunidades laborales, el limitado acceso educativo, la falta de recursos económicos, la insatisfacción personal, la inseguridad y la pérdida del sentido de vida de los adolescentes.

Messing (2009), señala que el uso de mensajes que promueven el consumismo, el individualismo, la mediocridad y el control externo de la conducta. De esta forma, las características académicas y laborales del mundo actual han afectado profundamente a los individuos, principalmente a los más jóvenes, quienes manifiestan desmotivación, insatisfacción y apatía.
Recuperado de:
 http://www.larealidadinventada.com/wp-content/uploads/2015/10/sociedad3.jpg

Flores, González y Rodríguez (2013) añaden que actualmente los adolescentes se muestran apáticos hacia el estudio y esperan ser motivados por sus padres o por sus docentes para despertar y mantener el interés por aquél, lo que representa un riesgo en cuanto que implica el otro polo de la apatía: la agresión rebelde.

RESULTADOS

De acuerdo con los resultados obtenidos se encontró que, en general, las áreas que más producen apatía son las relacionadas con la convivencia familiar, las labores escolares, las labores domésticas, la actividad física, la desilusión, las agresiones, el ocio, la injusticia, la frustración y la inseguridad.

Se observó que los adolescentes prefieren no participar en la dinámica familiar, los quehaceres domésticos, la escuela, las actividades físicas y religiosas, quizá porque consideran que no redituarán algo a su vida, tanto en lo biológico (sobrevivir), como psicosociocultural (ser más y mejores que otros y que sí mismos).

Recuperado de: http://www.adipiscor.com/img/uploads/images/adictos_redes_sociales-0.jpg

De igual modo, se observa que una causa importante de desmotivación en los adolescentes es el sentimiento de no ser alguien en la vida y que la sociedad los critique. 

Si te interesa leer el articulo completo, da click aquí: http://www.redalyc.org/pdf/292/29242800010.pdf

martes, 14 de marzo de 2017

El autoconcepto en hombres y mujeres mexicanos


JOSÉ L. VALDEZ MEDINA Y NORMA I. GONZÁLEZ ARRATIA

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DEL ESTADO DE MÉXICO


Entre las múltiples propuestas de definición hechas sobre el término, recientemente se ha escrito que el autoconcepto es una estructura mental, de carácter psicosocial, que se construye con base en la experiencia propia de los sujetos, y que está compuesta fundamentalmente por tres elementos: el físico, el conductual y el afectivo, reales e ideales, que permiten al sujeto interactuar con el medio interno y externo que le rodea (Valdez-Medina, 1994).

En términos generales, masculinidad y feminidad se definen como aquellos rasgos de personalidad que, teórica o empíricamente, distinguen a los hombres de las mujeres. Los rasgos femeninos, en diversas culturas, se refieren a un conjunto de características denominadas de relación, que incluyen la preocupación por los demás, la necesidad de ser uno con los otros, las expresivas, las de crianza o de protección, a diferencia de las características masculinas, entre las que se encuentran los aspectos agenciales dirigidos a un oficio o acción de autoprotección, orientados hacia metas instrumentales (Constantinople, 1973).

Recuperado de:
https://terapiayemociones.files.wordpress.com/2015/10/autoestima.jpg
RESULTADOS

De acuerdo con los resultados obtenidos, se observó que entre los niños y niñas (11 años) no hubo grandes diferencias significativas. Sin embargo, llama la atención el hecho de que las niñas se perciban más cariñosas que los niños.

En el caso de los jóvenes del grupo de 15 años, se obtuvo que las mujeres tienden a considerarse más honestas, estudiosas, obedientes, respetuosas, románticas, detallistas, sentimentales, cariñosas y responsables que los hombres quienes, en contraste, se percibieron más relajientos y agresivos que ellas.

En cuanto a los sujetos de 18 años, se encontró que las mujeres se consideran cariñosas y sentimentales, en comparación con los muchachos de esta edad, que tienden a definirse como más mentirosos e inteligentes.

Con relación a los sujetos de 24 años, las mujeres se perciben aplicadas, compartidas e inteligentes, en oposición a los varones que se creen activos, sinceros, mentirosos, leales, respetuosos, necios, detallistas, agresivos y bromistas. 

Recuperado de:
http://mqltv.com/wp-content/uploads/2016/04/hombremujer.jpg
En el caso de las mujeres de 45 años se observa que, nuevamente, tienden a percibirse detallistas y obedientes, en comparación con los hombres que se consideran agresivos y rebeldes. De la misma manera, pudo observarse que las mujeres de más de 65 años de edad se consideran más limpias, románticas y criticonas, en contraste con los hombres que se perciben más amables, activos, volubles, necios, desobedientes, buenos, acomedidos, estrictos, bromistas e inteligentes que ellas.

Al observar de manera general los resultados obtenidos de todos los grupos, resultó que las mujeres se consideran más románticas, detallistas, cariñosas, sentimentales y criticonas que los hombres, quienes se perciben más activos, mentirosos, necios, agresivos, bromistas, inteligentes y desobedientes que ellas.

Recuperado de: http://femeniname.com/wp-content/uploads/2015/01/hombres_mujeres_genero.jpg
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martes, 28 de febrero de 2017

Resiliencia y factores protectores en menores infractores y en situación de calle

Norma Ivonne González-Arratia López Fuentes, José Luis Valdez Medina, Hans Oudhof van Barneveld y Sergio González Escobar.

Este estudio examina las características de resiliencia y su relación con algunos factores protectores, como hábitos de salud, autoestima, locus de control, enfrentamiento a los problemas y relaciones intrafamiliares en menores infractores y en situación de calle, con el propósito de identificar factores de personalidad con los que cuentan estos jóvenes para vivir bajo tales circunstancias. 

Se trabajó con una muestra de adolescentes que vivían en la calle, comparada con otro grupo de adolescentes que están en una escuela de readaptación de menores infractores, todos ellos del sexo masculino, de entre 11 y 23 años de edad.


Se considera a adolescentes en riesgo, a un menor que es infractor debido a que ha cometido algún tipo de delito, y en la otra, es un menor que hace de la calle su espacio de vida. Estos jóvenes son categorizados como grupos vulnerables.

Recuperado:
http://catrielinforma.com/wp-content/uploads/2013/09/jovenes-calle2.jpg
RESILIENCIA

Lo anterior lleva a pensar en la necesidad de estudiar a grupos de individuos que se encuentran en estas situaciones de riesgo, pero desde una perspectiva distinta, que es la resiliencia, la cual se enfoca en las capacidades, posibilidades, fortalezas y adaptación saludable, y provee un marco para que, más que centrarse en la patología, se estudien las condiciones que posibilitan un desarrollo más sano y positivo (Fiorentino, 2008).

En esta investigación se entiende que es el resultado de la combinación o interacción entre los atributos del individuo (internos) y los propios de su ambiente familiar, social y cultural (externos) que lo posibilitan para superar el riesgo y la adversidad de forma constructiva (González-Arratia, 2007).

Recuperado de:
 http://cdn.ecoportal.net/var/ecoportalesl-ES/Resiliencia-Los-12-habitos-de-las-personas-resilientes.jpg
¿QUÉ ES UN FACTOR DE RIESGO?

Un factor de riesgo hace referencia a situaciones contextuales o personales que incrementan la probabilidad de desarrollar problemas emocionales, conductuales o de salud (Rutter, 1985, 1999). Fernández (2004) señala que identificar y reconocer los riesgos de un individuo, grupo o comunidad significa poder estimar la probabilidad de que se produzcan daños (Hein, 2004; Jessor; 1993). El enfoque de riesgo asume que entre mayor es el conocimiento acerca de los eventos negativos, mayor probabilidad hay de actuar sobre ellos anticipadamente para así evitarlos cambiando las condiciones que exponen a un individuo o un grupo a adquirir enfermedades o sufrir daños (Rutter, 1985, 1999).

Recuperado de:
https://thumbs.dreamstime.com/z/corazn-factores-de-riesgo-62544704.jpg
FACTORES PROTECTORES

En cuanto a los factores protectores, estos son entendidos como las condiciones que impiden la aparición del riesgo, disminuyen la vulnerabilidad y favorecen la resistencia al daño. Se consideran como tales las fuerzas internas y externas que contribuyen a que la persona resista los efectos del riesgo, e implican variables genéticas, disposiciones personales y factores psicológicos, situacionales y sociales.

Dentro de los factores protectores considerados internos es posible distinguir variables tales como la autoestima, el locus de control, los estilos de afrontamiento y los hábitos de salud, que están presentes en las personas resilientes (Manciaux, 2003; Suárez, 1997; Wolin y Wolin, 1993). Entre los factores protectores externos o ambientales que promueven la resiliencia se destaca fundamentalmente la familia (Munist, Santos, Kotliarenco y cols., 1998).

Adolescentes de la calle

En México, se reporta un aumento de menores en la calle en los últimos años. La UNICEF, México y el Gobierno de la Ciudad de México registraron en el periodo de 1992 a 1995 a 13,373 menores que vivían o trabajaban en la calle, con un índice anual de crecimiento de 6.6 %. Los sistemas asistenciales, como el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), en el año 2000 tenía censados a 43,797 niños en la calle en todo el país.

Dentro de los factores protectores considerados internos es posible distinguir variables tales como la autoestima, el locus de control, los estilos de afrontamiento y los hábitos de salud, que están presentes en las personas resilientes (Manciaux, 2003; Suárez, 1997; Wolin y Wolin, 1993). Entre los factores protectores externos o ambientales que promueven la resiliencia se destaca fundamentalmente la familia (Munist, Santos, Kotliarenco y cols., 1998).

Recuperado de:
http://www.elpuntocritico.com/images/fotos2015/0415/infractores.jpg

Adolescentes infractores

En 2005, específicamente en el Estado de México, 12.2% de los infractores era varones adolescentes. Asimismo, las estadísticas judiciales en materia penal reportan una cifra de 10,640 sentenciados y registrados en los juzgados federal y de primera instancia en el año de 2009, así como un total de 2,326 procesados de entre 18 y 19 años de edad (INEGI, 2011).

Considerando que existen factores de riesgo y protección que actúan simultáneamente en el desarrollo de los jóvenes en estas condiciones, lo que hace que algunos sean más vulnerables que otros (Paludo y Koller 2005), cabe preguntarse acerca de la resiliencia en una muestra de jóvenes mexicanos que viven en la calle y de jóvenes que se encuentran internados en un centro de readaptación social.

RESULTADOS

En el caso de los jóvenes infractores, se encontró un elevado índice de consumo de alcohol y tabaco, lo que puede explicarse debido a que el consumo de drogas y alcohol ha tenido un considerable incremento en esta institución de readaptación social.

Los adolescentes que muestran un nivel bajo de resiliencia manifiestan mayor devaluación social, requieren cubrir mayores expectativas sociales y muestran más aspectos negativos en su autoestima y seguridad.

Los jóvenes de la calle consideran como uno de sus recursos psicológicos la unión y expresión (relaciones intrafamiliares) en mayor medida. Este hecho indica una diferencia importante entre las situaciones de riesgo; a pesar de que no cuentan con el vínculo familiar, desarrollan fuertes lazos de amistad y los amigos pasan a ser como una familia y una forma de ampliar su red de apoyo, alejándose así del sentimiento de abandono y soledad vividos (cfr. Munist y cols., 2007; Neiva-Silva y Koller, 2007).

Recuperado de: https://www.guiainfantil.com/uploads/ocio/dos-amigos-ilustracion-p.jpg
Los menores infractores muestran puntajes menores en las dimensiones de unión, expresión y aspectos positivos de la familia, lo que posiblemente se relaciona también con el papel que puede desempeñar la familia en la delincuencia. La desorganización familiar y la falta de comunicación entre padres e hijos son elementos que potencialmente se relacionan con la delincuencia juvenil, al menos en México. Así, las condiciones desfavorables o adversas en el hogar pueden llevar incluso a que la familia funcione como un factor criminógeno.

El estudio evidenció diferencias estadísticamente significativas entre los participantes con altas puntuaciones en resiliencia, quienes mostraron relaciones intrafamiliares más favorables (unión y expresión) y locus de control interno, mientras que el grupo con baja resiliencia presentó menor autoestima, mientras que una menor resiliencia se asocia con mayor inseguridad, devaluación, expectativas sociales y aspectos negativos de la autoestima.

Recuperado de: http://juanmateo-online.com/wp-content/uploads/2015/05/autoestima.jpg



viernes, 24 de febrero de 2017

Caracteristicas de niños en riesgo y no riesgo



Ivonne Gonzalez Arratia. L.F., José Luis Valdez Medina, Alejandra Domínguez Espinosa, Joaquin Palomae Lever, Sergio González Escobar. 


En éste artículo se presenta una investigación para conocer si existían diferencias en niños que viven en familia y niños huérfanos, en variables psicológicas tales como: Autoestima, Locus de control, Enfrentamiento a los problemas de la vida, Funciones del Yo y Relaciones intrafamiliares, para lo cual se trabajó con una muestra compuesta por 355 niños de ambos sexos que viven en familia (200) y en situación de orfandad (155)  entre 9 y 14 años de edad de la ciudad de Toluca, México.

Recuperado de:
http://4.bp.blogspot.com/-uQX7mkva1aE/QMj5I0/s1600/grupo+de+ni%C3%B1os.jpg
Resultados

Los niños que viven en familia muestran un Locus de control interno y más aspectos positivos de la autoestima (familia y escuela). Esto es que el grupo de niños que viven en familia perciben tener el control de las situaciones y una mejor evaluación e imagen de sí mismos.

Se ha observado que los niños huérfanos crecen con esa constante necesidad de ser queridos, de sentirse parte de un ambiente, de ser aceptados por un grupo y de poder expresar sus sentimientos de enojo y agresión; no encuentran la manera de hacerlo, terminando en el refugio de la soledad o en la adhesión a grupos antisociales.

Recuperado de:
http://www.opinion.com.bo/opinion/suplementos_fotos/2016/0324/230

Al hablar de Autoestima y Locus de control, estas diferencias conductuales están relacionadas con la forma en que los individuos enfrentan su medio ambiente, considerándose que los individuos orientados internamente (niños que viven en familia), confían más en sus habilidades y sienten que son capaces de modificar algunas situaciones del medio ambiente; en cambio, los individuos orientados externamente (en este caso niños de albergues), confiarán más en la suerte, el destino o el poder de otros, lo cual estaría mostrando que el hecho de vivir en familia propicia o es un elemento favorecedor para que los niños desarrollen habilidades para enfrentar los problemas.

De esta forma, los niños de albergue (de alto y bajo riesgo) presentan baja autoestima, locus de control externo, enfrentamiento a problemas en la vida de tipo emocional negativo y evasivo, dificultad en las relaciones intrafamiliares y mayor adaptación del Yo.

Recuperado de:
http://www.imagenesdedibujos.com/wp-content/uploads/2015/12/imagenes-de-la-familia-en-dibujos-infantiles.jpg

Si te interesa leer todo el artículo completo, te invitamos a entrar a la siguiente página: http://www.redalyc.org/pdf/1471/147117608006.pdf

martes, 21 de febrero de 2017

Tipos de miedo más frecuentes en niños

Valdez Medina, José Luis; Álvarez González, Arely Marlen; González Gómez Tagle, Diana; González Arratia López Fuentes, Norma Ivonne; González Escobar, Sergio.


El objetivo de esta investigación fue identificar los principales tipos de miedos que se presentan en los niños de primaria, se evaluaron 300 participantes de la ciudad de Toluca, de quinto y sexto grado, repartidos equitativamente por sexo.

Recuperado de:
https://educacionesuruguay.files.wordpress.com/2013/08/0010145550z-849x565.jpg
Así, hay autores (Manoni, 1984; Ostrosky, 2000) que indican que hay emociones agradables, como la alegría, el orgullo, la felicidad y el amor; y otras, que se catalogan como desagradables, entre las que se encuentran el dolor, la vergüenza, el miedo, el descontento, la culpabilidad, la cólera y la tristeza. De estas, se ha encontrado que el miedo es un mecanismo de defensa básico, que a pesar de ser muy complejo, está compuesto fundamentalmente por un sentimiento emocional y una serie de cambios corporales (Whitehead, 1994).

El miedo es la emoción central del comportamiento que se manifiesta como una constante de vida, ya que se presenta de manera invariable como parte del repertorio conductual instintivo y aprendido de las más diversas especies.

Ya que cualquier especie o miembro de la misma que fuera incapaz de experimentar miedo ante la presencia de alguna amenaza o peligro inminente, correría el riesgo de no reaccionar a tiempo y extinguirse o morir con más facilidad que otros seres que sí pudieran detectar las situaciones de peligro que les rodean y que producen algún nivel y tipo de miedo (Sassaroli & Lorenzini, 2000; Valdez, 2009).

Esto es debido a que el miedo cumple con una función adaptativa de importancia trascendental para lograr la sobrevivencia y permanencia de todas y cada una de las especies que permanecen vivas en el planeta (Lutz, 1988; Méndez, 1999; Sánchez, 2006; Valdez, 2009).


Recuperado de: https://john.do/wp-content/uploads/2013/04/fear.jpeg

El miedo cumple con dos funciones importantes. La primera consiste en actuar como señal de alarma que indica al organismo que hay algo que le amenaza, que le alteró el equilibrio o la estabilidad en la que se encontraba. La segunda es que el miedo funciona como una señal que informa al organismo que es necesario actuar o hacer algo, sea para encontrar y adaptarse a una nueva situación de estabilidad o de auto-organización, en donde se tenga el menor desgaste, es decir, que guía al organismo para tratar de ubicarse y adaptarse dentro de una nueva situación de paz o equilibrio (Valdez, 2009).

RESULTADOS

De esta forma, se encontró que para los niños, los miedos más frecuentes conllevan situaciones de rechazo, abandono familiar, posibilidad de morir, castigo o agresión física y por último la falta de libertad.

Con respecto a la comparación por sexo, se determinó que las mujeres presentan mayor miedo que los hombres. Se muestra que las mujeres tienen mayor número de miedos relacionados con la categoría de miedo o enfermedad (la oscuridad, los payasos, al dolor, los accidentes, a los extraños y a las alturas); con la soledad, abandono o rechazo (perderse, al silencio, a equivocarse y a ser esclava); con las carencias y necesidades (que se peleen sus padres y perder dinero); con el castigo o venganza (que las regañen y las golpeen); con la pérdida de la libertad (a un secuestro, a los roba-chicos y la falta de libertad). En contraste con las mujeres, los hombres tienen más miedos relacionados con la soledad, abandono o rechazo (romper relaciones) y con la pérdida de la libertad (a ir a la escuela).

Se tuvo una tendencia en los resultados, en la cual se observa que a mayor edad, las personas tienden a reportar menor cantidad de miedos.



Si quieres leer el articulo completo, te invitamos a dar click aquí: http://www.redalyc.org/pdf/1339/133915936006.pdf

Y, también si te interesa saber más acerca del miedo, te invitamos a ver el siguiente vídeo: 




martes, 7 de febrero de 2017

Autoconcepto en niños: El papel del maltrato infantil

Morelato, Gabriela; Maddio, Silvina; Valdéz Medina, José Luis


En este trabajo se evaluaron y compararon características del autoconcepto entre niños víctimas de maltrato y niños sin esta característica. La muestra estuvo conformada por 185 escolares argentinos entre 7 y 12 años (91 niños/as víctimas de maltrato y 94 escolares no maltratados). Se administró el Cuestionario de Autoconcepto (Valdéz Medina, 1994).

AUTOCONCEPTO

El autoconcepto o teoría del yo, es un conjunto de conceptos o creencias por medio de las cuales es posible describirse a sí mismo desde distintos roles y aspectos de la vida. Se va construyendo desde muy temprana infancia, a partir de las observaciones y experiencias y de los resultados de las interacciones a modo de feedback informativo (Rodríguez e Ison, 1998).

Las relaciones sociales en la infancia permiten la adquisición progresiva de una serie de capacidades y competencias fundamentales para el logro de una autopercepción satisfactoria y un adecuado funcionamiento global (Morelato e Ison, 2002).
Recuperado de:
https://puserscontentstorage.blob/d1ebf8fe-9451-4d0d-a2e2-b3c80e6da046image9.jpeg


AUTOCONCEPTO Y MALTRATO INFANTIL

El maltrato infantil es una problemática muy grave cuyas consecuencias afectan el ajuste emocional, social y conductual de los niños que lo sufren. Estas dificultades se manifiestan en la regulación emocional, el establecimiento de un apego seguro y el desarrollo de un sí mismo integrado (Cicchetti & Lynch, 1993; Cicchetti & Rogosch, 1997).

Es de destacar que los niños maltratados presentan indicadores y manifiestan diversos comportamientos significativos, los cuales no son determinantes del maltrato en forma aislada pero asociados poseen un importante valor diagnóstico. Entre ellos puede señalarse el miedo o desconfianza aparentemente injustificada hacia las personas adultas, la tendencia a la soledad o aislamiento, los trastornos de conducta tanto por agresión como por inhibición y la inquietud desmedida o hiperactividad.

Recuperado de: 
https://thelaststraw.files.wordpress.com/2006/11/abused-sad-child.jpg
Asimismo en el ámbito escolar los niños maltratados suelen presentar ausencias injustificadas y repetidas, rechazo para abandonar la escuela, desinterés en los trabajos escolares, fácil adaptación al inicio de la escolarización, llamado de atención a través de su conducta, inesperados cambios en el rendimiento, demostraciones excesivas de afecto y/o búsqueda constante de un adulto para ayudar, agradar o complacer (Martínez Roig y De Paúl Ochotorena, 1993; Arruabuarrena y De Paúl, 2001).








RESULTADOS

Se observó que en el autoconcepto real los niños víctimas de maltrato se sintieron significativamente más románticos, inquietos, simpáticos y rebeldes en comparación con los niños que no presentaban esta problemática. En el autoconcepto ideal los niños víctimas de maltrato se sintieron significativamente más activos y simpáticos.

Los comportamientos más típicos suelen ser por un lado, mostrarse excesivamente obedientes, o por el contrario adoptar el personaje de “niño malo” justificando así los castigos que reciben.
Los resultados también señalan que los niños víctimas de maltrato se sintieron significativamente más románticos y simpáticos, ambas características afectivas, que los niños que no fueron maltratados.
Esto se relaciona con la necesidad de ser agradables, caer bien a la gente y tener un trato cordial con las otras personas, lo cual genera un alto beneficio social que redunda en aparecer como un individuo querido por los demás.

Recuperado de:
https://puserscontentstorage.blob.core.windows.net/userimages/7d29648e-dd0b-4053-8.jpeg
Es posible pensar que el percibirse como “románticos y simpáticos” se incremente en el grupo de niños maltratados debido a las carencias emocionales y a su necesidad de buscar afecto y agradar a los demás (Martínez Roig y De Paúl Ochotorena, 1993; Arruabuarrena y De Paul, 2001).

Finalmente, los niños no maltratados se percibieron más exigentes, tanto en los aspectos reales como en los ideales. Dado que las autopercepciones positivas posibilitarían ser más perseverantes en el logro de tareas (Maddio, 2008), se sostiene que al no estar inmersos en una problemática familiar tan grave, los niños no maltratados podrían tener más libertad para demandar sus necesidades a los adultos y menor temor para enfrentarlos.

RECOMENDACIONES

Partiendo de los resultados hallados en el presente estudio y sumado a lo señalado previamente, se considera que será importante trabajar en el fortalecimiento del autoconcepto en los niños víctimas de maltrato, enfocándose especialmente en los aspectos vinculados a la percepción negativa que muchos niños poseen de sí mismos y en las modalidades de expresión de sus emociones -área asociada a las necesidades de apoyo afectivo -dadas las dificultades en la regulación emocional que suelen presentar los niños maltratados (Cichetti & Lynch, 1993).

Para ello, es necesario un enfoque global que incluya aspectos individuales, familiares, médicos, sociales y judiciales. Un programa de intervención en este ámbito puede orientarse tanto a acciones de prevención primaria, es decir dirigidas a conocer las causas y condiciones que favorecen el maltrato; como a acciones de prevención secundarias, es decir aquellas que enfocadas a la detección y tratamiento precoz del maltrato; o terciarias las cuales reducen la proporción y la gravedad de las secuelas (Barudy, 1998).

Recuperado de:
http://images.clipartpanda.com/free-clip-art-children-ministry-clipart-preschool-children-playing-clip-art-i4.png
Si quieres leer el artículo completo, puedes consultarlo en este link: 

viernes, 3 de febrero de 2017

Resiliencia en madres e hijos con cáncer.

Norma Ivonne González-Arratia, Dalia Nieto y José Luis Valdez


El objetivo de esta investigación fue identificar las características de resiliencia entre madres y sus respectivos hijos estos últimos que tienen diagnóstico de cáncer, así como conocer el grado de relación entre ambos, para esto se contó con la participación de 60 individuos, de los cuales 30 son niños diagnosticados con cáncer, de ambos sexos, entre 8 y 17 años de edad, y los restantes 30 participantes corresponden a sus respectivas madres, con una edad entre 28 y 60 años.

Se aplicaron dos medidas de resiliencia, el cuestionario de resiliencia para niños y la escala de resiliencia (fuerza y seguridad personal para adultos).

Recuperado de:
https://s-media-cache-ak0.pinimg.com/originals/9d/ed/8c/9ded8c4d7dcf3a3fb9ca01d474a21862.jpg
















El término resiliencia surge para dar una explicación de casos en donde se ha observado que algunos seres humanos logran superar condiciones severamente adversas y que, inclusive, logran transformarlas en una ventaja o un estímulo para su desarrollo bio-psico-social.
Para esta investigación resiliencia se define como el resultado de la combinación y/o interacción entre los atributos del individuo (internos) y su ambiente familiar, social y cultural (externos) que lo posibilitan a superar el riesgo y la adversidad de forma constructiva.



Recuperado de:
 http://smalltoday.com/wp-content/uploads/2015/07/resilience.jpg
En México, el cáncer es la segunda causa más frecuente de mortalidad infantil en niños con edades entre 1 a 14 años.
Se asume que el cáncer infantil es una experiencia traumática tanto para los niños como para sus familias, debido a las numerosas situaciones a las que tienen que enfrentarse en el transcurso de la enfermedad ya que representa una amenaza para la vida o integridad física.

Recuperado de:
http://cdn.ntrzacatecas.com/archivos/2015/10/cancer-infantil.jpg

RESULTADOS 

Los resultados indican alta resiliencia en los niños en las tres dimensiones (factores protectores internos, externos y empatía). La resiliencia materna muestra ser alta en la dimensión altruismo, seguida de un nivel de resiliencia moderada en las dimensiones de: autoestima, familia, seguridad y afiliación. Se encontró una asociación entre la resiliencia del niño (empatía) y de su madre (seguridad).

Se concluye que la familia es un factor de protección indispensable para favorecer el desarrollo de la resiliencia infantil, y el rol especialmente de la madre es necesario cuando se trata de niño con cáncer. Se sugiere que los pacientes, familiares y profesionales se integren a fin de incentivar el óptimo desarrollo de niño e ir más allá de sólo el tratamiento médico.


Recuperada de: http://cdn.20m.es/img/2007/04/18/584703.jpg

Si quieres leer el artículo completo puedes entrar a ésta página: https://revistas.ucm.es/index.php/PSIC/article/viewFile/PSIC1111120113A/35037

También si te interesa conocer más acerca de la calidad de vida en personas con cáncer, te invitamos a ver el siguiente vídeo, donde se entrevisto a la Dra. Jovita Ocampo Contreras.